TOMANDO MEDIDAS

16.04.2020

HOMENAJE A LAS SERIES "EL MINISTERIO DEL TIEMPO" Y "ACACIAS 38"

En el despacho de Salvador, en el Ministerio, se encuentran recién llegados Pacino y Alonso, quienes ante el gesto de su superior, toman asiento.

-Usted dirá, ¿qué época del pasado toca hoy? -Dice Pacino- ¿A quién toca salvar esta vez?

-Debo decir desde este momento, aún a riesgo de expediente, que no pienso salvar a personas que no lo merecen. -Alonso mira fijamente a Salvador-. Espero que haya quedado claro.

-Tú, y tus gilipolleces. -Su compañero le mira de arriba abajo-. Por cierto, jefe, ¿por qué estamos él y yo solos?

-Porque solo les necesito a ustedes. Más que nada, porque esto no es una misión propiamente dicha. Aunque, por supuesto, viajarán al pasado. Se van a divertir, ojalá pudiera ir yo. Viajarán al pasado y a la ficción al mismo tiempo, no se quejen.

-¿Usted se ha fumado algo? ¿Cómo que al pasado y a la ficción?

-La semana pasada se hizo una revisión de material, y se pudo ver que trajes adecuados para principios del siglo XX ya no quedan, o están bastante deteriorados. Así que tendrán que acudir en ayuda de una gran profesional; se trata de Susana, la sastra de Acacias 38. Pertenece al ministerio desde el primer capítulo. Bueno, ella y su nieto, ya se sabe que en lugares públicos pasa mucha gente y es fácil enterarse de cosas que desde aquí podemos usar.

-Toda la razón, Pacino, se ha fumado algo.

-¡Un poco más de respeto a su superior, rediez! A lo que iba, se dirigirán, como no, a la puerta 38 que comunica directamente con la sastrería, Susana ya sabe que van ustedes allí y les está esperando para tomarles medidas. No les verá nadie, está cerrada al público. La verdad es que hacía mucho tiempo que no echábamos mano del personal de ficción, pero el trabajo se nos acumula que da gusto. Aunque, claro, esperemos no haya que recurrir de nuevo como en el pasado a personajes de la competencia. Fíjense como estaba la cosa de mal.

-¿Así que no es la primera vez?

-Ni mucho menos. Aún recuerdo cuando enfermó, Angustias, con unas fiebres muy altas y no había médico en ese momento en el Ministerio que supiera lo que le sucedía? -Angustias acababa de hacer acto de presencia- Se tuvo que llamar y reclutar a un doctor que era uno de los personajes de "Hospital Central". ¿Cómo era que se llamaba?...

-Aimé, Doctor Aimé -Puntualizó Angustias-. Por cierto, Alonso, se parecía muchísimo a usted. Qué cosas, ¿no?

- Bueno, por mí es todo, no se entretengan, Susana les está esperando.

Nuestros hombres toman camino y al cabo de diez minutos se encuentran en la puerta 38. La cual, en efecto, les lleva directos a la sastrería.

-Hombre, ¡ya era hora! De sobra sabe Salvador que no me gusta perder el tiempo. Así que venga, os tomo medidas para los trajes nuevos y podré abrir la tienda. Si tardo mucho, tendré que vérmelas con un arsenal de preguntas que no puedo responder.

Entraron en la trastienda y se pusieron manos a la obra. Primero Alonso, quién no paraba de moverse, para desesperación de Susana, y luego Pacino.

-Por cierto -dijo Pacino, mientras Susana rodeaba su cintura con la cinta métrica-. ¿Nos puede hacer algún spoiler? No sé, digo yo que ya que estamos aquí...

-Spo, ¿qué? ¿Qué diantres es eso?

-Bueno, que si nos puede contar algo de lo que pasará. ¿Sigue viva Cayetana? ¿Dirá usted a sus vecinos que Simón es su hijo? ¿Con quién acabará Blanca al final, con Samuel o con Diego?

-Y yo qué sé! -Susana deja las herramientas sobre la mesa y con un gesto de la cabeza le da a entender que ya ha terminado -. ¡Solo soy un personaje!

-Vale, vale...tampoco hay que ponerse así. Y bien, ¿cuándo estará esto listo?

-Teniendo en cuenta que primero son los pedidos de la serie, es decir, de los vecinos y vecinas de Acacias, digamos... en unas tres semanas. Y eso, dándome prisa.

-Esperemos que no suceda nada hasta entonces -Alonso no perdía calada de todo lo que veía-. ¿Nos vamos, Pacino?

-Nos vamos.

Se despidieron de Susana, dirigiéndose al Ministerio y encaminando sus pasos a la cantina.

-Así que seguidor de Acacias 38 -Alonso toma un trago de su cerveza.

-Sí, ¿algún problema?

-No, no, para nada, solo era un comentario.

FIN