LA HERMANA LUNA

02.06.2020

RESEÑA

En esta quinta novela de la saga será Tiggy la hermana D´Apliese que acompañaremos en la búsqueda de sus orígenes. Conoceremos a una chica amable y sensible, en íntima conexión con la naturaleza y con un don especial para los animales. Las coordenadas de Pa Salt la enviarán a España, a la ciudad de Granada, donde viajaremos atrás en el tiempo como en ocasiones anteriores. Nos encontraremos con Lucía, el antepasado de Tiggy, una bailora de flamenco mundialmente conocida, obligada al exilio en una España dividida en tiempos de guerra.

En esta novela, al igual que la anterior entrega La hermana perla, no he encontrado ese equilibrio perfecto de las primeras novelas entre historia pasada y presente; si bien, en este caso al contrario que en la novela anterior, para mí ha tenido mucho más interés la historia presente: no solo porque no he conectado para nada con la protagonista del pasado, Lucía, ni en su personalidad ni en su actitud vital, y he empatizado mucho más con Tiggy, una chica vegana y sencilla (solo en apariencia, pues posee un misterioso don que descubriremos a la vez que ella misma) y con el entorno que la autora nos muestra, no solo en cuento a la naturaleza (Highlands escocesas, no os digo más) sino también por los personajes secundarios que conoceremos, que en esta entrega me han resultado fascinantes. Ojo, hay un antagonista claro que ya habíamos conocido en entregas anteriores y al que yo, lo reconozco, no le había dado la importancia que tenía. Ahora, por el contrario, me produce mucha intriga. Creo que es un personaje con mucho recorrido en la saga. Está inspirado, al igual que nuestras hermanas, en la mitología griega, nada más y nada menos que en el famoso Zeus. No os digo más, descubridlo vosotros mismos.

Lo que seguiréis encontrando en esta novela, además del recurso a dos hilos temporales, presente y pasado, que a la autora está claro que le funcionan a la perfección, son unos personajes femeninos dominantes y bien definidos que, empaticéis o no con ellos como os decía antes, no os dejarán indiferentes; una localización geográfica y ambientación histórica perfecta, al menos para mí, que sigo sin encontrarle ningún fallo a ese trabajo brutal de documentación que hace la autora y que me tiene completamente enganchada. Y, por último, encontramos mucho amor, por supuesto, en todas sus facetas: romántico, familiar y amores imposibles. Mucha carga dramática en la narración (sobre todo en la historia del pasado), que sigue siendo tan natural y fluida como en las anteriores entregas.

El final de la novela, tal como estamos acostumbrados, es el inicio de la siguiente. Y Electra tiene mucho que decir. ¡Ah! Y las siete hermanas siguen siendo seis, así que ya me diréis. Continuamos con la intriga.

Os sigo recomendando la lectura de esta saga con creces. Y, también como siempre, os aconsejo que leáis la saga en orden de publicación,