AMIGA

16.12.2020

Siento una brisa fresca en medio de tanto calor, en mi caminar a través de desiertos y zonas peligrosas. Entre tanta confusión y dolor que me rodea irrumpes tú como la aurora en la cerrada noche; al igual que una fuente de aguas cristalinas entre tanta arena.

Cuando las huestes de la tristeza sitian mi castillo, vienes sorprendentemente y con esa faz tan brillante aniquilas al enemigo.

La fuerza de tu mirada arrolla todo a mí alrededor, disipa los nubarrones devolviéndome la sonrisa perdida.

¿Quién soy para que me elijas como rama en la que reposar?

Vas y vienes libremente como el soplo del viento, entonas la melodía fraterna en cada encuentro.

A través de tus cristales ahumados veo la eterna primavera, la ilusión extraviada y el dulce niño despierta de su letargo. Atraído por la cordialidad personificada, corre removiendo mi interior. Siempre inquieto, temeroso pero fuerte sin que el viento helado le toque. Mi pequeño que habita en lo más profundo se complace cada vez que te veo.

Dejo que la sorpresa envuelva el regalo de tu presencia sabiendo que en el lugar menos sospechado y en el momento más misterioso volverás. Siempre tendrás la puerta abierta, la casa a punto para cuando llames

RELATO DE DAVID COLOMA GARCÍA